Alma Inquieta.
¿Qué
sería de mi alma, si a cada instante Señor, no hiciera silencio?
para
oír tu dulce voz y tus sabios consejos, sabiendo que en una cruz
Tu
Hijo amado murió por mis pecados, para
que tuviera una vida abundante.
Vagaría
como antaño, sola por el árido desierto.
¿Qué
sería de mi alma, si no me detuviera a
contemplar la creación
que
tallaron tus manos?
Vagaría
en la ignorancia, me negaría la alegría que refleja, un pájaro,
Una
rosa, las hojas que en graciosos giros
arrebata el viento.
¿Qué
sería de mi alma, Señor, sino confiara en tus promesas fieles?
No
saldría de las celdas que en mi mente forja con el hierro del miedo,
quedaría
presa sin poder gozar del verde parque, de mis amigas y
de
la hermosa compañía de mi esposo a quién tanto amo.
¿Qué
sería de mi alma, si cada mañana no buscara tu rostro?
Para
decirte que te amo, que soy débil, vulnerable, si no te
pidiera
la ayuda, para levantarme, quedaría apoltronada
privándome
de los primeros rayos de luz de la madrugada
traspasando
inocentemente la copa de mis álamos, iluminando
las
rosas de mi mesa filtrándose frágilmente por los cristales de mi ventana.
Gracias
Señor por estar a mi lado, tan solo por tu infinita misericordia,
Por
la muerte de Jesús Tú Hijo amado. Gracias por santificar mi alma.
Autora::
Mirta Barolo
Derechos
Reservados.
Foto.Mirta Barolo.
