miércoles, 15 de enero de 2014

ALMA INQUIETA

Alma Inquieta.

¿Qué sería de mi alma, si a cada instante Señor, no hiciera silencio?
para oír tu dulce voz y tus sabios consejos, sabiendo que en una cruz
Tu Hijo amado murió por  mis pecados, para que tuviera una vida abundante.

Vagaría como  antaño, sola por el árido desierto.
¿Qué sería  de mi alma, si no me detuviera a contemplar la creación
que tallaron tus manos?
Vagaría en la ignorancia, me negaría la alegría que refleja, un pájaro,
Una rosa, las hojas que en graciosos giros  arrebata el viento.

¿Qué sería de mi alma, Señor, sino confiara en tus promesas fieles?
No saldría de las celdas que en mi mente forja con el  hierro del miedo,
quedaría presa sin poder gozar del verde parque, de mis amigas y
de la hermosa compañía de mi esposo a quién tanto amo.

¿Qué sería de mi alma, si cada mañana no buscara tu rostro?
Para decirte que te amo, que soy débil, vulnerable, si no te
pidiera la ayuda, para levantarme, quedaría apoltronada
privándome de los primeros rayos de luz de la madrugada
traspasando inocentemente la copa de mis álamos, iluminando
las rosas de mi mesa filtrándose frágilmente por los cristales de mi ventana.
Gracias Señor por estar a mi lado, tan solo por tu infinita misericordia,
Por la muerte de Jesús Tú Hijo amado. Gracias por santificar mi alma.













Autora:: Mirta Barolo
Derechos Reservados.

 Foto.Mirta Barolo.